Juegos injustamente sobrevalorados: Silent Hill

 
No tengo experiencia con los siguientes juegos de esta famosa saga. Pero estas son mis impresiones con el primer Silent Hill.
Hace ya muchos años que tuve la ocasión de jugar a la primera parte.
Por aquel entonces tenía yo en mi haber una flamante PSX.
No me avergüenza reconocer que fui de los primeros en habérmela comprado de toda mi ciudad y tampoco que fui de los primeros en librarme de ella al no encontrar ni un solo juego que satisficiera mis ansias de diversión.
Cuando tuve en mis manos esta que está considerada la obra cumbre del terror videojueguil he de reconocer que sentí mucho miedo, tanto que tuve que apagar la consola para no ver nunca más esos horribles gráficos deformados y trompiconeantes que más que miedo daban asco.
El juego era un despropósito mezcla de una especie de neblina que no te dejaba ver nada y unos gráficos torpemente representados en pantalla que mejor mirar la neblina porque todo lo demás era algo espeluznante y patético.
Acostumbrados mis ojos a la perfección gráfica a la que se había llegado con los gráficos en 2D, este salto hacia atrás me produjo no otra cosa que una sensación de repugnancia.
Dicen que los juegos que hacen que utilices la imaginación son los mejores.
Pues desde luego que con este título había que hacerlo y mucho para saber o para intentar entender lo que se representaba en pantalla de forma tan caótica.
Me fue imposible jugar y eso que lo intenté varias veces.
Quizás si el juego hubiese salido en otra época y con otra tecnología.
Por supuesto esto no es más que mi opinión personal y sea conflictiva o no, no lo cuento por buscar el lado problemático, lo hago porque fue la experiencia que tuve.
Que a vosotros os gustó, muy bien.
A mí, me dio asco.

Juegos injustamente sobrevalorados: Final Fantasy VII

 
Pongámonos en antecedentes.
Hace mucho tiempo, cuando era el desgraciado poseedor de una consola de sobremesa que no hacía más que darme golpes bajos y decepciones, recibí por fin una gran noticia.
Mi saga preferida de juegos de rol japonés, iba a tener su continuación en dicha consola.
Por fin, pensé yo, un buen juego (iluso de mí).
Yo venía de haber jugado con anterioridad a las versiones de Nes y de Snes.
En total había tomado contacto con dos en 8 Bits y 4 en Snes.
Los de Nes no los cuento porque no me gustaron nada y no quise terminármelos.
Pero el FFIV me sorprendió agradablemente por su argumento tan peliculero y por su gran banda sonora, para mí, la mejor de todas.
El juego lo conseguí de importación en unos grandes almacenes. (Justo antes de abrir la tienda).
 
Por supuesto, a mis amigos les dio asco, y a los que no eran tan amigos también.
Durante muchos meses fui criticado en mi propia tienda el que empleara mi tiempo de juego en jugar a (como lo llamaban los demás) estúpida bazofia.
Pero a mí me encantaba.
Seguramente, fui uno de los primeros de toda mi ciudad en jugar a un Final Fantasy y posiblemente de toda España.
Ya que tuve la suerte de tener en mi querida ciudad de Orihuela a una Importadora que puso en mis manos una gran cantidad de juegos traídos directamente desde Estados Unidos.
Una empresa de la que algún día os hablaré que fue competencia directa de la desaparecida Erbe y con la que tuvo algún lío bastante gordo.
El caso es que yo quedé maravillado de poder jugar a un juego con aquella increíble banda sonora y de poder disfrutar por primera vez del funcionamiento de un juego de rol japonés. (Lo jugué antes que los de Nes).
El juego me pareció bestial y me aficioné a la saga.
Con el paso del tiempo, pude conseguir el V y el Mystic Quest.
Al estar el primero en japonés, dediqué todas mis horas a probar el segundo.
Lo vi mucho más flojo e infantil que el IV.
Aún así, tuvo cosas que me hicieron mucha gracia.
Cuando por fin conseguí el Final Fantasy VI en japonés, me quedé alucinado con la espectacular canción de inicio.
Una de las mejores que jamás he escuchado en una consola.
Lástima que el juego me defraudara un poco al notarle que le habían dado un toque demasiado comercial con chorradas que no me gustaron nada de nada.
Eso de tirar magias como si jugases a una máquina tragaperras me dio mucho asco.
Otra cosa que no me agradó fue la de tener que utilizar el pad como si se tratase de un juego de lucha para realizar determinadas magias o invocaciones (no me acuerdo).
Aún así, pude completármelo en cuanto tuve en mis manos la versión americana.
Al meterle todas esas chorraditas que a mí no me gustaban, a todos los que odiaban verme jugar a los juegos de la saga les fue picando la curiosidad y algunos se fueron aficionando.
También me pasé los 2 primeros de Game Boy.
Siendo el primero una genialidad y el segundo una decepción.
Pues bien, dejando claro que no soy un novato en cuanto a la saga Final Fantasy ya puedo pasar a hablaros del que para mí fue el principio del fin de mi saga favorita.
Por aquel entonces ya era propietario de mi propia tienda de videojuegos.
En cuanto salió la versión Pal en Castellano del juego, me hice con él.
Los tiempos de carga de la PSX nunca los he llegado a superar, es más fuerte que yo. Los odio.
La caja contenía varios CDs y yo ya me frotaba las manos.
Empecé a jugar y me quedé prendado con tantas escenas espectaculares por todas partes.
El juego prometía muchas horas de diversión.
Pero por fin llegué a la parte de juego, la del mapeado y al ver como se desplazaba el muñeco muñón (Así lo llamábamos en la tienda, el juego de los muñones) caí de espaldas
Acostumbrado a la suavidad del Scroll multidireccional en modo 7 de la Snes, al ver que los escenarios eran estáticos sentí una opresión en la garganta que casi me asfixia.
Sentí tal decepción al seguir comprobando el funcionamiento del juego que lo quité y me libré de él, no volviendo a jugar nunca más a un juego de la saga.
La historia se volvió demasiado comercial y paranoica. Cosa de nenazas.
Y los gráficos de los muñecos en movimiento no ayudaban nada de nada.
Nunca he entendido porqué este juego está considerado el mejor de toda la colección.
Para mí es el IV.
Este es un cero a la izquierda y un insulto a mi inteligencia.
La prueba está, que el 80% de los FFVII que vendía en la tienda a mis clientes nunca llegaron a tener un buen recibimiento.
Sólo algunos fanáticos se sintieron satisfechos.
De hecho, incluso hubo alguno que quiso devolvérmelo.
Así que, o yo vivo en un mundo completamente diferente al vuestro en donde las cosas ocurren al revés que en vuestras ciudades o alguien está manipulando la realidad.

Consolas injustamente sobrevaloradas: Dreamcast

 
¡Qué tiempos aquellos!
Un desembolso inicial, buscabas a alguien que te pusiera el chip y luego te hinchabas a grabarte 25 millones de juegos en CD para tu flamante PSX.
Así que cuando me enteré de que SEGA iba a lanzar su próxima consola de nueva generación, yo como dueño de una tienda de videojuegos empecé a ver la luz al final del túnel.
Por fin salía una consola nueva.
Esperé con todas mis fuerzas que nadie se atreviera a modificarla para que se frenara en seco la piratería.
Iluso de mí, a los pocos meses ya había habido algún listillo que había encontrado su punto débil y con una cosa con la que yo previamente había fantaseado con mis clientes, volvieron a cubrirse los cielos de tinieblas.
En un futuro, les decía, sacarán un CD de arranque y con él solo tendrás que poner el juego pirata y a jugar.
Pero claro, eso lo había pensado yo para la PSX y lo solté como una especie de broma a algún cliente despistado con el que pasábamos el tiempo.
Pero se ve que alguien  me escuchó a mil kilómetros de distancia y se puso manos a la obra inventando un sistema similar al que yo había imaginado.
Un simple CD, sin modificaciones, sin chip.
 
Era lo único que se necesitaba para cargar una copia en una Dreamcast.
Mi gozo en un pozo, como suele decirse.
Todos mis clientes se grabaron juegos piratas hasta hartarse.
Los pedían por correo y de ahí salían cientos de copias que se distribuían o vendían por toda mi ciudad.
Un simple mocoso de 10 años que tuviera acceso a una grabadora ganaba más en un día que yo en un mes vendiendo juegos originales.
Así que la consola empezó a dejar de serles rentable a esos de SEGA.
Y terminaron por caer.
Esa fue mi experiencia más negativa con la consola en cuanto a comerciante.
Pero respecto a su súper catálogo... ¿Catálogo?
No había ni un solo juego que valiese la pena. Ni uno.
Como no podía luchar contra la piratería, acabé yo mismo comprando una consola a un cliente que acababa de adquirir una PS2.
Se libró de la Dreamcast poniéndola en mis manos, y cientos de juegos piratas que en seguida me puse a probar.
Aquello era un truño.
Y no me refiero a sus posibilidades técnicas que estaban bastante bien.
Me refiero a que no hubo ningún juego que me llegase a tocar el punto sensible.
Ni un solo juego decente de fútbol.
La mayoría de juegos que tuve eran todos de carreras, cosa que odio.
El famoso Shenmue era un prodigio técnico pero más aburrido que la danza del canario molleras.
El Virtua Tennis, era tan leeeeeeeeeeeeeeeeeeeeentooooooooooooooooo comparado con mis juegos preferidos de este deporte en 16 Bits.
Los movimientos poligonales eran tan realistas que acaban cansando.
Mis amigos me recomendaron el Crazy Taxi. Lo probé y acabé quedándome durmiendo. No me gustó la idea en que se basaba y no me divirtió nada.
El House of the Dead me entretuvo un par de días pero acabé mandándolo al carajo.
Me gustó mucho más la versión que hicieron para teclado que a la vez te enseñaba a mecanografiar.
Los Sonic, mejor ni te cuento.
Power Stone otro truño imperdonable.
Desde luego es que la gente flipa con cualquier bazofia.
Los de lucha los odio.
Los Beat em up me parecen garruleros.
Resident Evil, ya sabéis lo que pienso de ellos.
Space Channel pa chiguitas.
Jet set radio. Vamos, no tengo yo otra cosa que hacer que jugar a un juego de patinadores que encima cochinean las paredes con sucias pintadas.
Ikaruga de la sobrevalorada Treasure, Ah no, por ahí no paso. ¡A mi me van a hablar de juegos de naves! ¡Qué risa! Un insulto a los aficionados a los buenos matamarcianos. Y del resto no hablo porque eran todos Maniac de esos estúpidos que tanto gustan en Japón.
¿Y el Samba de amigo?...sin palabras.
Se me ha olvidado el nombre de uno en el que salía un tío con un espadón a la espalda que me pareció una garrulada a tope.
 
No todo iba a ser malos momentos. Hubo un juego que me gustó bastante pero no fue suficiente para que me impidiera desembarazarme de aquel monstruo del aburrimiento.
Se llamaba Elemental Gimmick Gear y eso si era un juego como los de antes.
Lo que yo te diga, un petardo de consola que no me extrañó para nada que se hundiera en el olvido.
Por eso, cuando leo en un foro lo bien que hablan de ella, me quedo alucinando.
Para mí, es sin lugar a dudas la peor consola que he tenido en mi vida.
 
Vídeo del mejor juego de Dreamcast:

Juegos injustamente sobrevalorados: Castlevania IV

 
Nunca he sabido que clase de magia o misterio rodea a este título que lo hacen alzarse en lo más alto en el podium de los clásicos.
Para mí, un juego del montón del nefasto catálogo de Súper Nintendo.
Para todos mis amigos o conocidos amantes de los videojuegos es uno de sus preferidos.
Mi experiencia con el juego es muchísimo más pobre.
Yo venía de haber jugado al Vampire Killer de MSX2 que me pareció todo un juegazo.
Unos increíbles gráficos de 8 Bits nunca vistos hasta la fecha.
Una súper pegadiza banda sonora.
Con partes de aventura que aún suelo recordar relamiéndome los labios.
Luego, mi siguiente Castlevania fue el Simon Belmont de la Nes.
Todo un juegazo de aventura en toda regla, dificilísimo de completar y con cientos y cientos de enemigos y situaciones rebuscadas.
Justo después de jugar a este, probé por casualidad el Castlevania 1 de Nes y vaya juego más mediocre.
Todo lo bueno que tenía el de MSX2 se lo quitaron al de la Nes.
Toda la parte de aventura desapareció y en su lugar solo quedó la parte más arcade.
Cuando lo probé me pareció un juego vacío e insulso.
Pero esto es lo mismo que sentí cuando jugué por primera vez al famoso Castlevania IV.
Lo único que me hizo vibrar fueron sus increíbles canciones.
Fue maravilloso oír por primera vez en una consola doméstica un sonido así.
Recuerdo que hasta derramé una lágrima cuando escuché por primera vez esa banda sonora tan espectacular.
Pero ahí quedó todo.
El juego era un Arcade lineal lento, muy lento para ser divertido.
Y se centraba demasiado en los efectos visuales espectaculares como para llenarme.
Sí, fueron ideas muy brillantes como la del túnel giratorio o la del escenario rotando.
Pero el juego en sí nunca me ha parecido nada del otro viernes.
Demasiado lineal y sencillote.
Siempre comparado a las anteriores entregas que había experimentado en mis carnes.
Para mí, Castlevania IV nunca fue de mis favoritos en la Snes y de hecho, en cuanto me lo pasé y pude desembarazarme de él, se lo vendí a un amigo.
Aún sigo sin entender a día de hoy como los fanáticos de la Saga Castlevania lo tienen como uno de sus preferidos.
Imagino que es por cuestión de gustos.
Pero para mí, el de Megadrive le dio mil vueltas.

Juegos injustamente sobrevalorados: Resident Evil

 
Zombies.
Si es que solo escuchar esa palabra y es que me pongo enfermo.
Parece que hoy día los Zombies son el recurso más vulgar y patético que tienen los productores de videojuegos a la hora de crear sus obras.
Todo pasa por los Zombies.
Shooters, juegos de Rol, terror, aventuras.
Da igual que los llamen afectados, infestados, enfermos, mutantes,…
Todos parten de la misma materia prima.
Y es casualidad que el libro de terror que me estoy leyendo actualmente en mi Ipad vaya de ese rollo y no veas que petardo.
Y hablando sobre Zombies, como no podía ser de otra manera, tendré que hablaros de mi experiencia con el videojuego que los puso tan de moda.
 
No me acuerdo en que año fue pero hace ya la tira.
Estaba en mi casa de verano viendo la tele y a eso que a la hora de la siesta me tocan a la puerta.
Interrumpí eso tan importante que estaba haciendo cagándome en su P.M. y me dirigí a la puerta a abrir.
Me encontré frente a frente con 3 amigos y clientes de mi tienda que llevaban bajo el brazo una PSX y un juego.
Sólo sabían decir cosas buenas sobre él, como si se tratase del juego que hubiesen estado esperando toda su vida.
Así que interrumpí mis quehaceres y nos pusimos manos a la obra con los cables para conectar la consola a mi televisor.
Tras un breve lapso de tiempo, todo estaba ya en su sitio y listo para ponerlo en funcionamiento.
Encendimos la consola y allí empezó una de mis primeras peores pesadillas.
Mientras observaba aquella cosa de mal gusto a la que ellos llamaban Intro, yo los observaba a ellos y vi como con los ojos abiertos de admiración dejaban caer largos hilillos de baba a mi suelo.
Yo estaba alucinando, pues me estaba tragando una de la peores Intros que había visto en toda mi vida, realizada con supuestos actores reales de calidad incierta pero que era cutre, cutre, cutre.
Y allí estaban ellos con sus ojos llenos de lágrimas, cegados por la admiración ante aquello que me mostraban y que a mí no hacía otra cosa que darme nauseas.
¿Qué nivel de cultura tenían aquellos chavales para alucinar con semejante bodrio?
Después de aquella cosa, empezaron con el juego.
Bueno, eso es un decir, porque allí nada más que salían puertas abriéndose mientras cargaba la consola. Y ya estábamos otra vez con el rollo de las malditas cargas de la PSX.
Mi asombro y angustia fue en aumento al constatar que aquello era peor que lo que me temía.
Apareció un escenario estático, bien realizado, hay que decirlo, por donde unos personajes poligonalizados se movían, ¡Dios mío!, como hacía ya un porrón de años lo había hecho el Alone in the Dark.
Automáticamente mi cerebro se trasladó más de 10 años hacia atrás y recordé con cariño un famoso juego de Ultimate llamado Knight Lore que se controlaba de la misma manera.
Era todo un lujo para un control pad.
Los botones laterales servían para girar al protagonista y con el stick hacia arriba nos movíamos en el sentido en el que estábamos mirando.
Me hicieron retroceder dos generaciones atrás a un control que ya no me había gustado en aquellos tiempos como para poder “disfrutarlo” en aquella nueva época.
Me puse las manos en la cabeza.
Lo que estaba viendo no era más que un plagio de Alone in the Dark a la japonesa y en plan cutre con un argumento de película de esas malas que dan a las 4 de la madrugada y que nadie se atreve a mirar.
Y una cosa fue para mí el mítico Alone porque supuso una revolución en su tiempo por la nueva técnica poligonal que utilizaba planos de cámara típicos del mundo del cine y además por aquel entonces nosotros éramos muy dados a pasar los fines de semana jugando a partidas de rol basados en el mundo de los Mitos de Cthulhu que era al fin y al cabo en lo que se basaba el juego de PC.
Pero aquellos seguían luchando a brazo partido contra mi escepticismo y pensando que a cada paso que dieran en el juego, yo por fin daría mi brazo a torcer y acabaría admirándolo como ellos.
Empezaron a caminar por un oscuro pasillo tenebroso en donde había unas ventanas.
Lo vi venir desde lejos, más lejos que Cuenca y me adelanté a lo que ellos creían que me iba a asustar.
Ahora se rompen las ventanas y sale un bicho les dije.
Era un juego con sustos tan predecibles que daba asco.
Un nuevo género apareció entre los que ya conocía de golpe y porrazo, desde aquel día.
Los juegos como aquel me dio por llamarlos los juegos de Garrulo Terror por ser un terror vulgar basado en los típicos y predecibles sustos.
Las caras iniciales de alegría de mis amigos se fueron borrando y dieron paso a la rabia y la decepción al constatar que eran incapaces de sorprenderme con aquella cosa que me mostraban.
Acabaron por desistir, recoger sus cosas y marcharse entre insultos y acusaciones de que yo no tenía ni idea.
Esa fue mi primera impresión.
Luego unos meses más tarde, ya a solas intenté un día jugarlo.
Pero aquello era un muermo de proporciones descomunales. Aquel aberrante control era ruinoso.
Te echaba por tierra toda la ambientación.
Y del argumento prefiero no hablar.
Para colmo el juego tenía unos acertijos de Jardín de infancia que me dieron risa.
Todo en él fue naufragio para mí.
Jamás he entendido lo que la gente le ve al primer Resident.
Para mí supuso otra de las razones por las que me libré de aquella fastidiosa consola.
Y por supuesto nunca más he vuelto a probarlos.
Bueno, miento, un día cometí la terrible equivocación de cargar en mi PC su cuarta parte, pero esta nueva decepción ya os la contaré otro día.
Se merece otra de mis entradas.

Películas injustamente sobrevaloradas: Batman

 
Cuando una película de cierto renombre va a ser estrenada, los críticos se frotan las manos y preparan sus herramientas de trabajo para ponerse manos a la obra en cuanto la película se ponga a disposición de los ciudadanos.
El mismo día del estreno e incluso en algunos casos antes en los que se ha producido un visionado a puerta cerrada para el habitante de a pie no especializado, salen en diversas publicaciones algunas de las primeras críticas positivas o negativas que influirán directamente en el taquillaje ya que algunas personas son muy sensibles a determinados tipos de críticas.
Pues bien, eso es una cosa que nos extrañó muchísimo la tarde noche que estrenaron Batman en España.
Las revistas especializadas en cinematografía anunciaban a bombo y platillo el estreno de la aclamada película.
 
Mis amigos, cinéfilos en toda regla y coleccionistas de casi todas las publicaciones relacionadas con ese mundillo que salían en España se quedaron muy extrañados al constatar que de repente, de la noche a la mañana, la información sobre la película dejó de hacer acto de presencia durante unos días que coincidieron con los del estreno.
Fue como si la crítica se quedara muda y expectante a la primera reacción de alguien que se atreviera a dar el primer paso.
No he dicho que mis amigos además de cinéfilos son unos fanáticos de los cómics americanos de súper héroes tales como Superman, Batman, X-Men. (Si, todas esas joyitas que a mi me dan un asco que no veas).
Uno de ellos y que coincide también que es licenciado en Bellas Artes y dibujante profesional en sus ratos libres me recomendó un cómic de Batman al que el consideraba como la mejor obra maestra relacionada con este personaje.
El cómic se llamaba “La broma asesina”.
 
Alentado por él, decidí darle una oportunidad y acabé comprándomelo.
Reconozco que el cómic es bastante bueno, muy lejos de lo que el auténtico cómic europeo underground me había ofrecido durante los años 80/90 pero bastante aceptable.
En este cómic te explicaban con un tono demasiado humano la historia del Joker.
Un sujeto con mucha mala suerte en la vida y que de golpe y porrazo lo había perdido todo y la última cara que había podido ver antes de volverse loco había sido la de Batman al haber sido incapaz de ayudarlo.
El cómic me gustó y mis amigos, viendo que por fin había dado mi brazo a torcer por un cómic no europeo intentaron convencerme para que me fuera con ellos a ver el estreno de Batman la película de Tim Burton.
La verdad es que el reparto prometía muchísimo:
 
Jack Nicholson como Joker.
Michael Keaton como Batman.
La sexy Kim Basinger como Vicki Vale.
Y muchos más.
El caso es que animados por la lectura previa de La Broma Asesina nos dispusimos a ver la película en su estreno con un ánimo y un interés poco corriente en mí.
Mis amigos prometían ver todas las sesiones seguidas porque estaban más encantados que yo.
Por fin llegó el día y compramos nuestras entradas.
Repito que fui con dos fanáticos de los súper héroes americanos y coleccionistas empedernidos de sus cómics.
 
Pues bien, la película fue desarrollándose ante nuestros ojos de una manera que a mi no me pareció muy acertada.
No sé que estaban pensando mis amigos pero yo estaba asqueado de lo mala que era.
La figura del Joker me pareció muy decepcionante al no respetar en nada el cómic que me había leído y que había sido el único cómic de Batman que había podido soportar.
Finalmente, la experiencia fue soporífera tanto para mí como para mis amigos.
 
Cuando salimos del cine, ambos estaban muy callados.
La decepción se les notaba a la legua y el hecho de que no les quedaran ganas para quedarse a ver más sesiones no significó nada bueno.
Cuando uno de ellos se decidió a hablar, puso la película a parir.
Me dijo que se sentía muy estafado, que era una patraña y que él como aficionado a Batman se sentía muy molesto y ofendido.
El otro fue más benevolente tachándola de decepción pero no de película mala.
Yo creía que me estaba tomando el pelo. Nunca antes había visto una película de súper héroes tan horrenda y aburrida.
Cuando se pasó la fiebre del estreno, en el momento en que casi todo el mundo ya la había visto, fue entonces cuando las críticas destructivas empezaron a aparecer en las revistas españolas como Fotogramas.
Recuerdo que no leímos ni una sola crítica positiva.
Por eso no entiendo que en Wikipedia por ejemplo te ponga que fue muy bien acogida por la crítica.
Eso es completamente falso.
No tengo conmigo las pruebas pero teníais que haber leído las críticas que la dejaron por los suelos.
Lo raro es que ahora no se encuentra ni una crítica negativa sobre ella en todo Internet.
 
Tengo un grupo de amigos descerebrados que para ellos es la mejor película de súper héroes que han visto en su vida. Y los llamo descerebrados porque personas cuyo listón más alto en cinematografía está en Terminator 2 no se les puede llamar de otra forma.
Yo creo, y para terminar, que lo que me decepcionó de la película es que el trato que le dieron a Batman en general no era la del típico héroe con súper poderes.
Aquí lo que tenías era un hombre sencillo pero con mucho dinero que se había rodeado de carísimos artilugios con los que podía hacer hazañas que un hombre más modesto no podía hacer.
 
Si la comparo con Superman, esta película te contaba la historia de un súper héroe desde su nacimiento, haciendo mucho hincapié en su persona, en sus sentimientos, en su familia y su antiguo hogar.
Tenía las escenas justas de acción y era el súper hombre con el que todos los niños de aquella época soñaban. Pero eran escenas de acción que se le presuponen a un héroe de tal categoría. Rayos X, Láser, podía volar, levantar coches, etc… Y la figura del malo que me encantó porque daba a entender que sólo un genio, un humano con un Orebro fuera de lo normal, era capaz de enfrentarse a tal súper hombre.
Batman es un film que ronda alrededor de la figura de un Joker, pero un Joker malvado que no respeta para nada la figura que te mostraban en La broma asesina.
Este Joker es un malo despiadado y asesino que no tiene razón de ser.
Te lo muestran como un malo que es malo porque sí.
Y las escenas de acción no distan en nada de cualquier escena típica de una película de James Bond o del estilo. (Eso es algo muy criticable si te convierten un film de súper heroes en la vulgar película de acción con persecuciones, disparos, etc)
Pero yo necesito que alguien me explique las razones de porqué un hombre se ha convertido en una figura tan malévola.
Batman parece un hombrecillo patético con artilugios casi mágicos en un segundo plano que si no hubiese aparecido nadie habría notado la diferencia.
Yo quería ver a un héroe como los de antes, como a mi maravilloso Superman, pero como es habitual en estos tiempos que corren es más comercial y más público un enemigo despiadado que un pobre hombre cabreado.
 
Y así es como me quedé yo, cabreado de por vida por haberme tragado este tostón.