Juegos injustamente sobrevalorados: Resident Evil

 
Zombies.
Si es que solo escuchar esa palabra y es que me pongo enfermo.
Parece que hoy día los Zombies son el recurso más vulgar y patético que tienen los productores de videojuegos a la hora de crear sus obras.
Todo pasa por los Zombies.
Shooters, juegos de Rol, terror, aventuras.
Da igual que los llamen afectados, infestados, enfermos, mutantes,…
Todos parten de la misma materia prima.
Y es casualidad que el libro de terror que me estoy leyendo actualmente en mi Ipad vaya de ese rollo y no veas que petardo.
Y hablando sobre Zombies, como no podía ser de otra manera, tendré que hablaros de mi experiencia con el videojuego que los puso tan de moda.
 
No me acuerdo en que año fue pero hace ya la tira.
Estaba en mi casa de verano viendo la tele y a eso que a la hora de la siesta me tocan a la puerta.
Interrumpí eso tan importante que estaba haciendo cagándome en su P.M. y me dirigí a la puerta a abrir.
Me encontré frente a frente con 3 amigos y clientes de mi tienda que llevaban bajo el brazo una PSX y un juego.
Sólo sabían decir cosas buenas sobre él, como si se tratase del juego que hubiesen estado esperando toda su vida.
Así que interrumpí mis quehaceres y nos pusimos manos a la obra con los cables para conectar la consola a mi televisor.
Tras un breve lapso de tiempo, todo estaba ya en su sitio y listo para ponerlo en funcionamiento.
Encendimos la consola y allí empezó una de mis primeras peores pesadillas.
Mientras observaba aquella cosa de mal gusto a la que ellos llamaban Intro, yo los observaba a ellos y vi como con los ojos abiertos de admiración dejaban caer largos hilillos de baba a mi suelo.
Yo estaba alucinando, pues me estaba tragando una de la peores Intros que había visto en toda mi vida, realizada con supuestos actores reales de calidad incierta pero que era cutre, cutre, cutre.
Y allí estaban ellos con sus ojos llenos de lágrimas, cegados por la admiración ante aquello que me mostraban y que a mí no hacía otra cosa que darme nauseas.
¿Qué nivel de cultura tenían aquellos chavales para alucinar con semejante bodrio?
Después de aquella cosa, empezaron con el juego.
Bueno, eso es un decir, porque allí nada más que salían puertas abriéndose mientras cargaba la consola. Y ya estábamos otra vez con el rollo de las malditas cargas de la PSX.
Mi asombro y angustia fue en aumento al constatar que aquello era peor que lo que me temía.
Apareció un escenario estático, bien realizado, hay que decirlo, por donde unos personajes poligonalizados se movían, ¡Dios mío!, como hacía ya un porrón de años lo había hecho el Alone in the Dark.
Automáticamente mi cerebro se trasladó más de 10 años hacia atrás y recordé con cariño un famoso juego de Ultimate llamado Knight Lore que se controlaba de la misma manera.
Era todo un lujo para un control pad.
Los botones laterales servían para girar al protagonista y con el stick hacia arriba nos movíamos en el sentido en el que estábamos mirando.
Me hicieron retroceder dos generaciones atrás a un control que ya no me había gustado en aquellos tiempos como para poder “disfrutarlo” en aquella nueva época.
Me puse las manos en la cabeza.
Lo que estaba viendo no era más que un plagio de Alone in the Dark a la japonesa y en plan cutre con un argumento de película de esas malas que dan a las 4 de la madrugada y que nadie se atreve a mirar.
Y una cosa fue para mí el mítico Alone porque supuso una revolución en su tiempo por la nueva técnica poligonal que utilizaba planos de cámara típicos del mundo del cine y además por aquel entonces nosotros éramos muy dados a pasar los fines de semana jugando a partidas de rol basados en el mundo de los Mitos de Cthulhu que era al fin y al cabo en lo que se basaba el juego de PC.
Pero aquellos seguían luchando a brazo partido contra mi escepticismo y pensando que a cada paso que dieran en el juego, yo por fin daría mi brazo a torcer y acabaría admirándolo como ellos.
Empezaron a caminar por un oscuro pasillo tenebroso en donde había unas ventanas.
Lo vi venir desde lejos, más lejos que Cuenca y me adelanté a lo que ellos creían que me iba a asustar.
Ahora se rompen las ventanas y sale un bicho les dije.
Era un juego con sustos tan predecibles que daba asco.
Un nuevo género apareció entre los que ya conocía de golpe y porrazo, desde aquel día.
Los juegos como aquel me dio por llamarlos los juegos de Garrulo Terror por ser un terror vulgar basado en los típicos y predecibles sustos.
Las caras iniciales de alegría de mis amigos se fueron borrando y dieron paso a la rabia y la decepción al constatar que eran incapaces de sorprenderme con aquella cosa que me mostraban.
Acabaron por desistir, recoger sus cosas y marcharse entre insultos y acusaciones de que yo no tenía ni idea.
Esa fue mi primera impresión.
Luego unos meses más tarde, ya a solas intenté un día jugarlo.
Pero aquello era un muermo de proporciones descomunales. Aquel aberrante control era ruinoso.
Te echaba por tierra toda la ambientación.
Y del argumento prefiero no hablar.
Para colmo el juego tenía unos acertijos de Jardín de infancia que me dieron risa.
Todo en él fue naufragio para mí.
Jamás he entendido lo que la gente le ve al primer Resident.
Para mí supuso otra de las razones por las que me libré de aquella fastidiosa consola.
Y por supuesto nunca más he vuelto a probarlos.
Bueno, miento, un día cometí la terrible equivocación de cargar en mi PC su cuarta parte, pero esta nueva decepción ya os la contaré otro día.
Se merece otra de mis entradas.

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