Juegos injustamente sobrevalorados: Virtua Tennis

 
Eran tiempos de cambio.
Todos los jugones teníamos en nuestras casas una soberbia consola de 128 Bits de Sega con la que poder presumir ante nuestros amigos por la gran calidad que atesoraban sus juegos.
¡Un momento! ¿Qué estoy diciendo?
¡Si aquello era una pesadilla!
No he visto peor consola en mi vida.
Con unos juegos que no solo espantaban de lo malos y aburridos que eran.
Aquello era como un salto hacia atrás en la jugabilidad de los juegos que por desgracia se ha ido prolongando y acentuando con el paso del tiempo.
Uno de los juegos que yo creía iba a marcar una diferencia era uno llamado Virtua Tennis de Sega que esperaba con mucha ilusión y con grandes dosis de optimismo.
Pasados unos días por fin lo tuve en la tienda y enseguida lo instale en el lector de CDs.
Es justo decir que la primera vez que lo ves te quedas impresionado por sus gráficos.
Pero hay se quedó todo.
Cuando me dispuse a probarlo no acabé de creérmelo.
¿Me estaban tomando el pelo?
¿Qué era aquella cosa tan lenta que presumía de ser el mejor juego de tenis de todos los tiempos?
En seguida me vino a la memoria el magnífico y ya olvidado Súper Tennis de Súper Nintendo.
Aquello sí era el juego de tenis perfecto.
Ni le faltaba nada ni le sobraba tanpoco.
Tenía la velocidad justa a la que deben de correr todos los juegos de tenis.
Pero esta aberración que cada movimiento duraba un día y medio con reloj en mano…
¿Era esto el maravilloso poder del polígono?
Por ejemplo, el saque.
Entre que tirabas la pelota hacia arriba, la golpeabas con la raqueta y llegaba hasta donde estaba el oponente, te daba tiempo perfectamente a meter una bolsa de palomitas en el microondas y comértela tranquilamente entera. (Siempre comparándolo en velocidad respecto a los juegos de 16 bits).
Era horrible, un paso hacia atrás en vez de hacia delante.
No pongo en duda que cuando te acostumbras a ese ritmo tan lento de juego pueda resultar hasta divertido.
Pero hay que destacar que no le llega a la suela del zapato al Súper Tennis o incluso al Smash Tennis.
Digo esto porque creo que cuando un juego llega a rozar la perfección absoluta como fue el caso de Súper Tennis es muy difícil que alguien o algo te haga olvidar.
Muy bien la animación, muy buenos los gráficos, las leyes físicas, el movimiento de la pelota.
Pero al final de lo que se trata es de conseguir un juego que divierta pero si éste es menos divertido o por lo menos a mí me divierte menos que el de Súper Nintendo, no me sirve de nada.
Así que lo metí en su caja y no he vuelto a jugar con él nunca más.

Juegos injustamente sobrevalorados: Mass Effect

 
Llevaba mucho tiempo escuchando a mis amigos las alabanzas y virtudes de un título que nombraban por su boca como si fuese el mejor juego al que jamás hubiesen jugado.
Bueno, eso es algo que les sucede cada vez que cambian de juego conforme les dicta la moda.
Algunos de ellos, fanáticos de los JRpg y enemigos declarados de los juegos de rol occidentales dieron un vuelco total en sus declaraciones.
Aunque esto tampoco es nada nuevo. (Antes eran enemigos declarados de todo a lo que jugaba yo como eran las sagas JRpg Final Fantasy o Dragon Quest y cuando se pusieron de moda ya no les parecían tan horribles).
Lo que yo te diga, simples veletas descerebrados.
Bueno, a lo que íbamos.
El caso es que nos reuníamos en las cenas y no hablaban de otro tema más que de este juego.
Yo les preguntaba por títulos menos conocidos a los que yo estaba jugando y ellos me salían con que o no los conocían de nada o que eran jueguecitos malos del montón.
Si está de moda y hay una campaña de marketing en activo son buenos, si no, no lo son.
Y esto me recuerda los añejos tiempos de la Dreamcast cuando tenían cientos de juegos piratas y no llegaron ni a gastar un CD virgen en grabarse el Half Life que ni siquiera se molestaron en informarse de lo que era y como la publicidad la tenía en el mundo de PC no llegaron ni a verlo.
Pero claro, hoy día es uno de sus favoritos. Antes no.
Perdonad que me vaya de tema pero es que me viene a la cabeza este tipo de cosas y tengo que añadirlas.
Sigamos.
Pues resulta que hablaban del Mass Effect como si se tratara de un juego perfecto de rol.
Y claro, me inspiraron curiosidad.
Así que no tardé en bajarlo para mi PC para echarle un vistazo.
Lo puse en funcionamiento y como siempre empezaron las desilusiones.
La Intro me produjo ciertos momentos de rechazo al mostrarme esos rostros tan inexpresivos típicos de las introducciones de los primeros comienzos de los gráficos renderizados.
Al final el juego resultó un simple juego de acción en perspectiva de 3ª persona  subjetiva con muchos elementos de rol pero que al fin y al cabo no era más que un acercamiento del género de RPG (que siempre había sido un género prohibitivo) en manos de los no iniciados a la chusma videojueguil.
Qué mejor que darles mucha acción para atraerlos.
Pero lo que más me dolió fue su sufrida banda sonora que era de esas que hacen que baje el volumen al mínimo para no sentir molestias cuando juego.
Canciones con mucho sonido sintetizado pero sin chicha.
Y el argumento, el típico y vulgar argumento de Ciencia Ficción de las series basura de televisión con muchas situaciones forzadas a darnos momentos de diversión disparando a nuestros enemigos.
Lo que yo te diga, los videojuegos de hoy día se producen para adolescentes de 16 años.
Pero si buscas un juego con una profundidad narrativa que te impacte déjalo de lado porque no es más que un borrón de guión televisivo lleno de parches para provocar situaciones que generen audiencia en este caso a través de las escenas de acción directa controlada a través de nuestras manos.
 
Si eres un adolescente y no tienes otra cosa en la cabeza que escenas espectaculares salidas de Dios sabe donde, ropa de marca y estímulos visuales y violencia gratuita este es tu juego.
Si por el contrario, tu cerebro está algo más desarrollado que los demás y quieres experiencias más profundas no deberías ni mirarlo por encima del hombro.
Los gráficos eran particularmente molestos de esos que usan texturas muy trabajadas para simular una escena por ejemplo llena de rocas pero que al acercarte adviertes que no se trata más que de eso, un dibujo en donde nada influyen los detalles de la roca si es más puntiaguda o partes más profundas. Sólo es un dibujo plano y esto para mí queda horrible.
Los diseños de las ramas, los trajes son especialmente criticables y producidos al gusto del consumidor más violento. Pero sin ningún rasgo característica que los destaque de los de miles de juegos que salen cada día.
Al final se queda en una especie de Gear of War con algo más de profundidad pero sin ningún punto de interés artístico o argumental para personas que se consideren a si mismas como propietarias de buen gusto.
Si hay algo con lo que no pueda meterme es con su jugabilidad. Ya que eso de esquivar y disparar siempre ha resultado muy divertido.
Así que sobre este punto no tengo queja.
Mi queja iría más bien dirigida a porqué camuflar un juego de acción con elementos de rol que lo hacen más lento y desesperante y rodearlo con un argumento basura.
Sobre el diseño artístico nada que decir de un mundo creado de manera soberbia (siempre entre comillas) pero que no resulta nada creíble.

Juegos injustamente sobrevalorados: Saga Monkey Island

 
¡Qué tiempos aquellos!
Era yo muy joven por aquel entonces.
Recuerdo con cariño a uno de mis clientes y amigo de la tienda que siempre estaba hablando de un juego de ordenador que según él era buenísimo y con el que te podías partir el culo.
La mejor Aventura gráfica de todos los tiempos decía.
 
Y luego he vuelto a leer esta frase unos cientos de miles de veces más.
Es algo que me hace sonreír.
Sonreír por no llorar porque yo en su día también intenté jugar a esta cosa que para algunos está considerada como la mejor aventura gráfica y para mi no fue más que un lamentable intento de videojuego aburridísimo cargado de un humor absurdo y demasiado influenciado por las estúpidas series americanas de humor barato.
 
Sí de esas en las que te salen los aplausos y las risas en cada escena para que sepas el momento justo en el que se supone que debes reír.
Claro, como somos tan tontos.
Recuerdo el primer día en el cual instalé el juego (no me acuerdo de qué parte) en la que nada más comenzar el protagonista aparecía enganchado en una cuerda.
El juego estaba lleno de chistes malos y situaciones torpes típicas de series americanas como el príncipe de Bel Air o Steve Urkel.
 
Y eso era insoportable.
En varias ocasiones intenté jugarlo y en todas desistía en cuanto se cruzaba en mi camino una de esas situaciones disparatadas y absurdas que hacen reír a un niño de cinco años pero que a mi no me producen nada más que leves irritaciones y sarpullidos maliciosos.
No sé, nunca he entendido lo que ve la gente en esos juegos que para avanzar un paso más tienes que conseguir una acción u objeto que nada tiene que ver con la realidad en la que te encuentras.
Así hago juegos yo como churros.
 
No soy un enemigo declarado de las aventuras gráficas ya que he podido disfrutar algunas de ellas como la de Full Throttle que casualmente también es de Lucas.
Así que no es por tirria a un género sino porque me parece y no me lo podéis negar que el argumento y las situaciones de esta famosa saga son demasiado inmaduras para cerebros occidentales que den un poco más de si.
No me voy a meter con la mecánica y el sistema de juego que a mi parecer ya pertenece a la edad de piedra de los videojuegos gracias a la evolución que estos han sufrido por medio de los nuevos dispositivos táctiles o de control por moviendo.
 
Eso de los clásicos menús ya pertenece al pasado.
Y mi crítica va dirigida en especial a esta saga porque es la que más dolores de cabeza me produjo.

Muchas gracias por su lectura y buenas tardes.

Juegos injustamente sobrevalorados: Gunstar Heroes

 
Como buen aficionado a los juegos de consola, en este caso de la sega MEGADRIVE, compraba por aquel entonces una revista llamada Hobby Consolas y otra de nombre Súper Juegos.
En ambas, en un número previo al verano recuerdo que salía el comentario sobre un videojuego nuevo que saldría muy pronto y que estaba producido por una compañía que para mí era del todo desconocida.
La empresa se llamaba Treasure y yo no había escuchado nunca antes ese nombre.
El reportaje de ambas revistas hablaba de un grandísimo juego que estaba a la vuelta de la esquina y que por lo que allí se describía era el mejor juego de esta consola.
Un juego cargado de acción, hermosos gráficos y muchísima creatividad que exprimían al máximo el potencial de la consola de 16 Bits de sega.
Como el resto de jugadores y más como propietario de una tienda de videojuegos esperaba impaciente que este título saliera al mercado para echarle un vistazo y poder comprobar en persona las grandes virtudes que habían destacado en las dos publicaciones.
En cuanto salió al mercado español lo pedí para mi tienda.
Lo cierto es que las primeras impresiones fueron muy buenas.
Se trataba de un juego con unos gráficos coloristas y muy interesantes y lleno de escenas de acción.
Pero claro, eso fue al principio.
A diferencia del resto de mis clientes y amigos jugones simplistas a los que les pareció una obra maestra de la jugabilidad y el entretenimiento, a mí se me hizo aburrido a los escasos minutos.
Al final descubrí que el juego era un arcade de Scroll horizontal de disparar sin piedad a tus enemigos pero sin ningún aliciente que lo hiciera destacar de los demás títulos de ese género.
Comparándolo con Contra 3 me pareció muy limitadillo en cuanto a ideas originales y mucho, mucho más aburrido y monótono.
El sonido era malísimo con unas canciones que no destacaban en nada y era mejor olvidarlas.
Los efectos especiales de sonido muy básicos con explosiones que emitían un sonido grotesco y bastante primitivo.
El juego en sí, sólo destacaba por sus cuidados gráficos y la acción era torpemente reiterativa.
Algunos diseños de enemigos o de otros elementos gráficos que formaban parte del juego eran bastante simples y sin ninguna pretensión.
El armamento me decepcionó bastante con un exceso de formas redondas que ocupaban toda la pantalla.
Los enemigos finales en ocasiones eran demasiado deformes para ser recordados con cariño.
Los escenarios demasiado simples y con una paleta de color pobre y muy insulsa.
Algunas de las fases eran un despropósito que para mi parecer se pasaron de creativas.
Por ejemplo, hay una fase que te la pasas casi toda subiendo en vertical agarrándote en las plataformas que es un petardazo.
Luego hay otra que es como si fuera un juego de tablero de lo más cutre y aburrida.
Para mi gusto no es más que un juego para olvidar que en su día tuvo demasiada publicidad pero que en el fondo no tenía nada de chicha.
Nunca he entendido el cariño que le tiene la gente a Treasure por esas producciones tan desesperantes.
Reconozco que tienen mucha creatividad pero su jugabilidad dejaba mucho que desear.
Se me olvidaba, la fase de naves mejor que no hubiese existido porque lo único que hace es empeorar aún más el resultado final de un producto muy mediocre.

Un triste intento de darle un toque mágico al típico estilo de juego arcade de la época pero que quedó en eso un intento lamentable.