Consolas injustamente sobrevaloradas: Dreamcast

 
¡Qué tiempos aquellos!
Un desembolso inicial, buscabas a alguien que te pusiera el chip y luego te hinchabas a grabarte 25 millones de juegos en CD para tu flamante PSX.
Así que cuando me enteré de que SEGA iba a lanzar su próxima consola de nueva generación, yo como dueño de una tienda de videojuegos empecé a ver la luz al final del túnel.
Por fin salía una consola nueva.
Esperé con todas mis fuerzas que nadie se atreviera a modificarla para que se frenara en seco la piratería.
Iluso de mí, a los pocos meses ya había habido algún listillo que había encontrado su punto débil y con una cosa con la que yo previamente había fantaseado con mis clientes, volvieron a cubrirse los cielos de tinieblas.
En un futuro, les decía, sacarán un CD de arranque y con él solo tendrás que poner el juego pirata y a jugar.
Pero claro, eso lo había pensado yo para la PSX y lo solté como una especie de broma a algún cliente despistado con el que pasábamos el tiempo.
Pero se ve que alguien  me escuchó a mil kilómetros de distancia y se puso manos a la obra inventando un sistema similar al que yo había imaginado.
Un simple CD, sin modificaciones, sin chip.
 
Era lo único que se necesitaba para cargar una copia en una Dreamcast.
Mi gozo en un pozo, como suele decirse.
Todos mis clientes se grabaron juegos piratas hasta hartarse.
Los pedían por correo y de ahí salían cientos de copias que se distribuían o vendían por toda mi ciudad.
Un simple mocoso de 10 años que tuviera acceso a una grabadora ganaba más en un día que yo en un mes vendiendo juegos originales.
Así que la consola empezó a dejar de serles rentable a esos de SEGA.
Y terminaron por caer.
Esa fue mi experiencia más negativa con la consola en cuanto a comerciante.
Pero respecto a su súper catálogo... ¿Catálogo?
No había ni un solo juego que valiese la pena. Ni uno.
Como no podía luchar contra la piratería, acabé yo mismo comprando una consola a un cliente que acababa de adquirir una PS2.
Se libró de la Dreamcast poniéndola en mis manos, y cientos de juegos piratas que en seguida me puse a probar.
Aquello era un truño.
Y no me refiero a sus posibilidades técnicas que estaban bastante bien.
Me refiero a que no hubo ningún juego que me llegase a tocar el punto sensible.
Ni un solo juego decente de fútbol.
La mayoría de juegos que tuve eran todos de carreras, cosa que odio.
El famoso Shenmue era un prodigio técnico pero más aburrido que la danza del canario molleras.
El Virtua Tennis, era tan leeeeeeeeeeeeeeeeeeeeentooooooooooooooooo comparado con mis juegos preferidos de este deporte en 16 Bits.
Los movimientos poligonales eran tan realistas que acaban cansando.
Mis amigos me recomendaron el Crazy Taxi. Lo probé y acabé quedándome durmiendo. No me gustó la idea en que se basaba y no me divirtió nada.
El House of the Dead me entretuvo un par de días pero acabé mandándolo al carajo.
Me gustó mucho más la versión que hicieron para teclado que a la vez te enseñaba a mecanografiar.
Los Sonic, mejor ni te cuento.
Power Stone otro truño imperdonable.
Desde luego es que la gente flipa con cualquier bazofia.
Los de lucha los odio.
Los Beat em up me parecen garruleros.
Resident Evil, ya sabéis lo que pienso de ellos.
Space Channel pa chiguitas.
Jet set radio. Vamos, no tengo yo otra cosa que hacer que jugar a un juego de patinadores que encima cochinean las paredes con sucias pintadas.
Ikaruga de la sobrevalorada Treasure, Ah no, por ahí no paso. ¡A mi me van a hablar de juegos de naves! ¡Qué risa! Un insulto a los aficionados a los buenos matamarcianos. Y del resto no hablo porque eran todos Maniac de esos estúpidos que tanto gustan en Japón.
¿Y el Samba de amigo?...sin palabras.
Se me ha olvidado el nombre de uno en el que salía un tío con un espadón a la espalda que me pareció una garrulada a tope.
 
No todo iba a ser malos momentos. Hubo un juego que me gustó bastante pero no fue suficiente para que me impidiera desembarazarme de aquel monstruo del aburrimiento.
Se llamaba Elemental Gimmick Gear y eso si era un juego como los de antes.
Lo que yo te diga, un petardo de consola que no me extrañó para nada que se hundiera en el olvido.
Por eso, cuando leo en un foro lo bien que hablan de ella, me quedo alucinando.
Para mí, es sin lugar a dudas la peor consola que he tenido en mi vida.
 
Vídeo del mejor juego de Dreamcast:

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