Juegos injustamente sobrevalorados: Tomb Raider

 
Llevaba mucho, mucho tiempo con un grave problema de salud.
Mi carácter se había agriado y cada vez estaba de peor ánimo.
Resulta que el médico me había diagnosticado “Imsonnio Crónico”.
Eso significaba que nunca más iba a poder dormir.
 
Suena como una broma pero no lo es, el cuerpo humano necesita descansar una cantidad de horas cada día teniendo en cuenta la edad de cada persona.
En la mía lo normal es que descanse unas 8 horas.
Pero eso se había acabado.
El médico me dio una serie de instrucciones para que mi situación no empeorase y durante las horas en las que no podía dormir fuera aprovechando el tiempo.
 
De todas formas, me dijo sin tapujos que si no seguía el tratamiento que me mandaba al pie de la letra podrían quedarme muy pocos días de vida.
Por aquel entonces yo tenía en mi poder una consola de sobremesa, la Playstation.
Y dedicaba casi todas mis horas a los juegos deportivos o de acción.
Un amigo que conocía de bastante tiempo me recomendó un juego para mis noches de insomnio.
    - Juega al Tomb Raider y ya verás que bien te lo pasas.
Así que no me lo pensé dos veces y me hice con uno de ellos, por supuesto el primero de la saga que acababa de salir.
Una de esas noches que las pasaba luchando por coger el sueño me levanté y encendí la consola insertando en el lector el CD original del juego.
Y así no con mucho ánimo y con el cansancio acumulado de no haber dormido en bastante tiempo me puse a probar el juego.
Era la época del principio del uso de los polígonos y por tanto lo que salía en pantalla era más una cuestión de utilizar la imaginación que de otra cosa.
 
Cuadritos por todas partes y bailoteo de texturas.
Y una cosa que me llamó mucho la atención, cuando salía la cutre representación de un árbol u otro objeto en pantalla, cuando girabas alrededor de él, el objeto mantenía siempre la misma posición.
Los elementos del decorado eran planos y nunca te dejaban ver tras ellos.
Empecé moviendo a la protagonista o eso tenía que creerme pues no era más que un amasijo de pixeles sin sentido que tras mucho pensártelo al final descubrías una especia de forma femenina por dos grandes bultos que parecía mostrar.
 
Los gráficos del juego eran más feos que el culo de un mono.
Y el escenario por donde te movías era vacío y repetitivo.
Con un enemigo cada media hora más o menos.
Nunca entenderé lo que la gente le vio a este juego que era más feo que mear pa´trás.
 
De vez en cuando te encontrabas con que no podías seguir y tenías que resolver un pequeño puzzle moviendo elementos del decorado para llegar a zonas inaccesibles.
Yo creo que ha sido una de las peores experiencias jueguiles de toda mi vida pero le debo una cosa.
Al rato de estar allí “entretenido” con aquella monstruosidad me di cuenta de que me había quedado dormido durante unos minutos.
 
¡Milagro!
El ingenioso Tomb Raider me había curado el insomnio.
Y desde aquel día no he vuelto a tener problemas relacionados con el sueño.

Gracias tostón.
Te debo una, Lara Croft.
Y ahora con su permiso me voy a echar un sueñecito que llevo algo de retraso.

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