Mis experiencias 2 años después de haberme comprado el Ipad:
Parece que fue ayer pero ya han pasado 2 años.
Paseaba yo con mi novia por una tienda de tecnología con un montón de calderilla en el bolsillo y lo vi en un estante.
Ya lo había probado en casa de un amigo y me agradó bastante la idea.
Así que me armé de valor y me dispuse a comprarme uno.
Por aquel entonces no existía otra cosa. Era la primera generación de Tablets y Apple había sido su inventora.
Como no quedaban del modelo más básico, el de 16 gigas tuve que comprarme el de 32 gigas y le añadí una funda protectora en color negro.
La broma me costó más de 640 euros. Un robo a mano armada.
Ni Apple ni gaitas.
Al principio me quedé maravillado con su tecnología y las cosas que te ofrecía.
Por fin iba a poder leer cómics con comodidad en una pantalla manejable.
Tardé bastante tiempo en acostumbrarme a su peso, 600 gramos que en un principio se me hicieron muy incómodos y molestos.
No había forma de coger aquel aparatito sin cansarte los brazos.
Y siempre tenías que ir buscando una postura óptima para que esto no sucediera.
Lo cierto es que la pantalla del Ipad 1 nunca me convenció, siempre he pensado que se veía muy mal.
Las películas o las fotografías no acababan de convencerme, así que muy pronto dejé de utilizarlo para esos menesteres.
Una cosa que no he soportado nunca de los dispositivos IOS ha sido la porquería esa que llaman ITUNES.
Un programa que instalas en tu ordenador y te lo ralentiza de una forma horrible.
Así que intento no instalarlo en mi PC porque odio que me haga el arranque más lento todavía.
Sobre la mala calidad de visión del Ipad 1 ya os he hablado, por eso seguramente no tardaron en mejorarla en versiones posteriores como el 2 o el 3.
El sonido la verdad, a mí que soy un fanático del audio, suena a bastante cascajo. Es mono y si quieres escucharlo en estéreo debes de ponerte unos auriculares o conectarle unos altavoces.
Nunca lo he probado pero tampoco es algo que me obsesione.
Ya os digo que la función principal por la que yo me gasté la exorbitante cantidad de 640 euros fue por la opción de poder leer cómics con comodidad, pero eso ha sido algo que nunca he podido disfrutar por culpa de mi limitada visibilidad.
Un tablet de sólo 9,7 pulgadas de pantalla no es suficiente para mí y al final no tengo más remedio que ir ampliando las viñetas constantemente, cosa que es un coñazo y un suplicio.
Es tan asqueroso que al final he optado por no leer más cómics y esperar a que saquen algún tablet con la pantalla mucho mayor.
Ya estoy viendo algunos modelos con pantallas entre 15 y 24 pulgadas pero mejor esperaré a que cambien de tecnología y pongan pantallas de esas ultrafinas que no pesen nada.
¿Y qué coño hago yo con el Ipad? Os estaréis preguntando.
Pues lo cierto es que de momento sólo lo utilizo para leer libros.
Durante un tiempo me puse a utilizar aplicaciones de diseño gráfico pero la pantalla táctil con el dedillo es tan insegura e imprecisa que después de la desesperación me olvidé también de usarlo para esas tareas.
Los programas de edición musical son una porquería, muy limitados comparados a los que me ofrece un PC estándar.
Sí, muy bonicos pero cuando quieres tocar un potenciómetro con el dedo es muy difícil ajustarlo hasta el valor que uno busca.
Y como os decía, sólo lo utilizo para la lectura de libros.
Pues la lectura de páginas WEB es horripilante.
Mi Ipad es WIFI y la carga de las páginas se hace eterna y eso que en mi casa tengo ONO de 50 megas y me pasa lo mismo que con los cómics, tengo que ir ampliando la imagen constantemente.
Imagino que a una persona con la vista mejor que la mía no le dará tantos problemas, pero a mí de momento, me mata.
Otra cosa es que tengo el brillo de la pantalla puesto al mínimo y aún así, al cuarto de hora de utilizarlo para lo que sea, aunque sea para leer un texto sobre fondo negro, acabas con un cansancio de ojos brutal.
Eso me dio una idea:
Al final el Ipad me ha servido como ritual para antes de acostarme.
Me pongo a leer un libro, eso sí, como nunca antes había podido leerlo tanto en comodidad como en rapidez, y cuando llevo más de 30 minutos me entra un sopor…
Al final, para lo bueno y para lo malo, puedo decir que ya no puedo vivir sin él, pero no por lo mismo que diría cualquier fanático de esos de la manzana mordida.
A mí me sirve como medicina para quedarme atontado del sueño y poder dormir de un tirón.
Así que os lo recomiendo.
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