Juegos injustamente sobrevalorados: Metal Gear Solid

 
Eran viejos tiempos.
Como todo hijo de vecino yo era propietario de un ordenador de sobremesa del que no me despegaba excepto en los momentos en los que tenía que ir a clase o cuando estaba durmiendo.
Así pasaban los días, juego tras juego, diversión y más diversión.
De todas las compañías que producían videojuegos destacó una que creo hacía los mejores videojuegos que he jugado nunca en este ordenador.
Una empresa llamada Konami que te regalaba a los ojos unos juegos que para mí hoy día siguen siendo auténticas obras maestras de la diversión.
Yo creo que jugué a todos los videojuegos de Konami que existían, incluso a los educativos como el del mono que te ensañaba matemáticas.
Plataformas, deportes, disparos, aventuras, rol. Eran capaces de sorprenderme con cualquier género que se propusieran.
Marcaron un antes y un después en la era del videojuego y crearon un estilo de jugabilidad que lamentablemente se ha perdido hoy día.
Era diversión pura, directa al grano, sin complicaciones con juegos de factura hermosa y muy bien amenizados con gráficos que exprimían todo el potencial de la máquina y unas melodías que algún día les cantaré a mis hijos.
Hicieron que olvidara todo lo que había conocido antes en el mundo de los juegos.
Las demás compañías entraron en el olvido y sus juegos ya no me parecieron ni entretenidos ni interesantes.
Allí estaba Konami, la reina de la jugabilidad.
La que enseñó al mundo cómo debían hacerse las cosas.
La lista de juegos es tan inmensa que no me voy a poner a detallarla aquí porque no terminaría nunca.
Cuando aún no había terminado de alucinar con la gran calidad que atesoraban sus juegos, salió a la venta una máquina superior a la mía que respondía al nombre de MSX2.
Las fotos de las revistas nos dejaron con la lengua fuera y las primeras imágenes de sus juegos nos cayeron del cielo como una gigantesca bendición.
Vampire Killer, Usas, Metal Gear…
Como por aquel entonces yo no tenía medios tuve que pedir prestado uno de estos nuevos ordenadores con alguno de sus fabulosos juegos.
Así conseguí por fin tener en mis manos un Mitsubishi con Vampire Killer y Metal Gear.
Me puse a jugar un rato a cada uno de ellos.
Primero al de los zombies y vampiros que me pareció maravilloso, un juegazo al que no podía parar de jugar.
Y luego al Metal Gear.
¿Mi opinión sobre este último?
No os va a gustar.
Me pareció el juego más aburrido de Konami al que había jugado nunca.
Así que pronto me cansé de él y dediqué todos mis esfuerzos a intentar pasarme el Vampire Killer.
De vez en cuando, por romper la monotonía de jugar siempre al mismo, cambiaba de cartucho y casi me adormecía jugando a aquel petardo insufrible de juego.
Odiaba a ese maldito título que mancillaba el buen nombre de Konami.
Digo todo esto, porque unos bastantes añitos después, cuando ya tenía en mis manos la PSX, supe de un clásico de Konami que se iba a versionar para la consola de Sony.
Entre tantos juegos de Konami yo no sabía cual escoger como uno de mis preferidos.
Ya que había de todos y para todos los gustos.
Pero la decepción llamó a mi puerta el día que descubrí que la obra maestra que se estaba preparando era ni más ni menos que una versión modernizada y poligonal del que para mí había sido el juego más aburrido de la historia de Konami: El Metal Gear.
Fue como un enorme bofetón para un fanático como era yo de esta compañía.
Aún así, cuando lo tuve en mi tienda quise darle una oportunidad.
Lo saqué de la caja y después de esperar un rato a que cargara me puse a mover al protagonista por la pantalla y Dios mío, sólo el movimiento, de lo lento que era me dio tal asco que apagué en seguida la consola y pasé bastante tiempo sin volver a intentar jugarlo.
Era como si de repente alguien se atreviera a demostrarme que la Diosa Konami dejaba de serlo para convertirse en un simple mortal que producía juegos mediocres y aburridos.
Ella que había sido la reina de la jugabilidad y la diversión.
Alrededor de mí, todo eran buenos comentarios y críticas positivas que alababan las virtudes de este que consideraban genial juego.
La prensa empezó a tratarlo como la mejor obra maestra de todos los tiempos.
Así que dejándome llevar por la corriente intenté darle otra oportunidad.
El control imperfecto (comparado al de sus otros juegos basados en sprites) se me hizo cuesta arriba, me dolía en el alma.
Pero cuando descubrí aquello del sigilo, o sea, muévete por la pantalla sin que te vean, despacio y con cuidado.
Eso fue superior a mis fuerzas.
Las ganas de vomitar se me hicieron tan inaguantables que tuve que apagar la consola e ir corriendo al baño.
Reconozco que no he sido capaz de jugar muchos minutos a este juego pero tampoco me hizo falta pues a mí alrededor todo eran comentarios e historias relacionadas sobre él.
Entonces me di cuenta de que en verdad se trataba de un juego comercial a tope que lo único que buscaba era dejar alucinados a sus poseedores con largas y espectaculares intros que parecían interminables.
Según me contaron, la historia era la típica de una película o de una novela de esas malas pero con el enfoque japonés.
Que si Ninjas, Robots asesinos,…
Todo esto, lo escribo ahora y también me dan ganas de vomitar.
No puedo hacer una valoración crítica de un juego al que no he dedicado más de una hora, pero os puedo asegurar que para mí no es más que un cero a la izquierda.
Por eso no me he molestado nunca en intentar disfrutar las siguientes entregas.
Por mí como si les dan por saco.
La versión que yo conocí, la de PSX se produjo en una era muy inmadura del uso de polígonos y texturas para la representación gráfica en pantalla.
Aquello más parecía un montón de cajas de cartón mal pintadas que no cesaban de bailar y romperse por todos lados.
Era tan horrible visionar eso que te daban ganas de apagar la consola nada más verlo.
La música era lo único que se salvaba.
El argumento que te intentaba enganchar era más típico de un cómic barato medicore americano que de un videojuego con pretensiones de llegar a ser grande.
El doblaje en castellano era bastante bueno.
Pero el exceso de escenas de estilo cinematográficas llegaba a ser hasta obsceno de lo abundante y denso que era.
 
La verdad es que de videojuego tenía bien poco pues casi nunca manejabass al protagonista ya que te pasabas la mayor parte del tiempo mirando la pantalla para ver que sucedía.
Era como jugar a una aventura grráfica en donde nos limitábamos a hacer un par de cosas sencillas.
Para mí, fue el principio del fin de los videojuegos tal y como los conocíamos.
Por eso lo aborrezco tanto.

1 comentario:

  1. TOTALMENTE DE ACUERDO AMIGO, SI A MI DESDE QUE ME HICIERON LA LOBOTOMIA Y PERDI MAS DE LA MITAD DEL CEREBRO SE ME HIZO ASQUEROSO ESTE JUEGO ;)

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